Hipnósis en el Caballo

"...gracias a la fuerza de su mirada, el profeta Daniel volvió a salir vivo de la fosa de los leones".
INTRODUCCIÓN

Sólo después de mucho investigar y comprobar repetidamente en la práctica con centenares de caballos y frente a un tema sin ningún precedente, me atrevo a abordarlo sin el temor de caer en lo que tanto me ha preocupado durante la intensa relación que he mantenido con los equinos durante los últimos quince años: la charlatanería.

Mi preocupación no es gratuita, esta suerte la han corrido actividades insuficientemente comprendidas como la propia hipnosis en los humanos, cuando en 1784, al resurgir de manera casual en Europa (como lo veremos más adelante), ocasionó que la gente creyera que el sujeto hipnotizado, el "médium", era poseedor de propiedades omniscientes y podía contestar a todo tipo de preguntas. En consecuencia, se inició de esta manera la proliferación de charlatanes, farsantes y estafadores que se aprovechaban de la credulidad de la gente para hacer fama y fortuna. 

El Manejo Natural del Caballo (MNC) es tan contundente, que personalmente no he perdido la capacidad de asombro. Sigo admirando los resultados en cada una de las demostraciones que hago y con cada caballo que manejo.

Entre los espectadores existen siempre personas que al finalizar una participación, me abordan para preguntar si el caballo fue drogado o preparado de alguna forma con anterioridad, pues el resultado escapa fácilmente a la capacidad de comprender los fenómenos sicológicos, que transforman diametralmente su comportamiento en minutos ante su incrédula mirada. Muchos otros ni siquiera se acercan a indagar, simplemente se alejan completamente seguros que existe algún truco que no alcanzaron a observar y que seguramente es el responsable de la sorprendente transformación del equino.

Hace muchos años que dejó de preocuparme esa actitud. Es plenamente comprensible. De hecho, lejos de molestarme me satisface. Si el MNC es capaz de lograr una transformación que se confunde con los efectos de un anestésico o deja la firme convicción de la existencia de un truco, producto del montaje de un fraude, significa que ha logrado una vez más el propósito de impactar exitosamente la mente del espectador.

Esta impresión, es el recurso más eficiente para alcanzar el tan necesario convencimiento hasta de los más escépticos. De cualquier forma, pronto se dan cuenta que no es posible preparar por doquier el mismo truco una y otra vez y con sus propios caballos.

La tarea de convencer a la gente de a caballo es una importante actividad que debe realizarse con sumo cuidado. No son pocos los conductistas que han perdido la confianza de sus espectadores o lectores por abandonar la seriedad de sus teorías, con el anhelo de resultar más espectaculares, convincentes o simplemente más eficientes de lo que en realidad son. Algunos de ellos se abrogan los éxitos de otros o pregonan estudios y descubrimientos que no son propios.

Estas actitudes dañan el movimiento conductual en equinos, pues mal informan a la gente que los observa y escucha, que se forma una opinión negativa o por lo menos sesgada del MNC.

La firma personal de cada conductista es el nombre de su propio procedimiento y sirve, por lo menos, para distinguir a unos de otros en ese mar de "métodos" naturales que están surgiendo a nivel mundial. De una forma u otra, ese distintivo es necesario para que el receptor norme su criterio con base en la veracidad de la información que recibe de un conductista en particular, así como en la prueba suprema de sus resultados (ver el trabajo "La Banda de la Nobleza"). 

El estudio y la práctica continua, responsable, infatigable y seria, es la clave, como en cualquier otra disciplina profesional, para establecer propuestas bien sustentadas y probadas. En esta tarea, es indispensable apoyar nuestras observaciones y teorías en las ciencias que tienen que ver con ellas. Debemos evitar caer en el terreno de  seudociencias o de plano en las florecientes corrientes metafísicas y esotéricas que no tienen sustento congruente.

En este contexto, después de años de estudio y práctica, decidí abordar el tema de la hipnosis en los animales y más concretamente, en el caballo.           

PERO ¿QUÉ ES LA HIPNOSIS?

Para muchos autores, el hipnotismo es un estado alterado de la conciencia, de elevada sugestionabilidad del subconsciente. Se caracteriza por una reacción emocional intensificada y por una alta concentración selectiva. Esto es a lo que se llama trance. Algunas corrientes en hipnotismo eluden el término trance, pero lo definen exactamente igual.

La hipnosis no es lo mismo que el sueño, aunque la palabra provenga de hypnos, que significa sueño. La hipnosis es un estado diferente, de máxima alerta y concentración, donde la conciencia nunca se pierde, sino que se focaliza en una idea específica.

Mientras dormimos, la mente consciente permanece inactiva, y tanto ésta como la mente subconsciente son inaccesibles a la sugestión externa. La hipnosis es más bien una suspensión: el cuerpo duerme mientras que la mente permanece totalmente consciente y receptiva. Una sensación de profunda relajación se extiende por cada nervio y cada músculo del cuerpo, produciendo una agradable sensación de bienestar.

La hipnosis tampoco debe considerarse como una terapia por si misma, sino como un  procedimiento adjunto, como un conjunto de técnicas o como un instrumento que se puede usar para facilitar la terapia. No obstante, se trata de técnicas potentes que pueden facilitar el aprendizaje y el cambio de comportamiento; de hecho, permiten crear un espacio para el aprendizaje que facilita la adquisición y práctica de estrategias adaptativas.

La hipnosis es un proceso mental complejo que en la actualidad no cuenta con una teoría predominante sobre la misma, más bien es la expresión de una continua afluencia de puntos de vista teóricos.

Una de las causas determinantes que originan las discrepancias de los investigadores, es que conceptualmente la hipnosis puede enfocarse desde diferentes procesos.

Uno de ellos es el de la comunicación, que desde su punto de vista, la hipnosis es un procedimiento inductivo de cambios en las sensaciones, percepciones y pensamientos, que modifica el comportamiento del sujeto. La sugestión verbal produce la relajación, calma y bienestar.  Para (Malarewicz, 1990), la técnica hipnótica es, por tanto, obra de la comunicación.

Otra proceso a considerar como enfoque de la hipnosis, es el del estado operativo mental, correspondiente a los procesos neurofisiológicos, que responden a la inducción efectuada. De acuerdo con J. Barber (1996), la hipnosis adquiere la facultad de modificar las funciones involuntarias, como la actividad glandular y la vasomotora entre otras. De la misma forma, interviene en la capacidad de receptividad y memoria. 

En este contexto y durante los últimos años, pareciera que la ciencia psiquiátrica hubiera descifrado el enigma de la hipnosis. Se sabe que las células neuronales son las transmisoras de los mensajes del cerebro al cuerpo. Todo está bajo control, desde los latidos del corazón y la actividad motriz hasta la percepción sensorial o la respuesta emocional. Los pensamientos y las emociones son trasmitidos a un área especial del cerebro encargada de clasificarlos: la corteza cerebral.

La corteza cerebral es el analista del cerebro y actúa como centro de recepción de la información que envía el sistema nervioso. Billones de nervios interconectados intervienen en las pautas de conducta individuales. La corteza controla todos estos nervios y recibe pensamientos en forma de sugestiones de la vista, el oído o cualquier combinación de los sentidos. La corteza responde a las percepciones sensoriales ordenando la actividad corporal, según la actitud o el grado de tensión emocional que vaya asociada a la sensación. Cuando la tensión nerviosa o las emociones desordenadas se asocian al pensamiento enviado a la corteza, interfieren en el funcionamiento correcto de esa parte del cerebro.

La neurofisiología a clasificado y definido los neurotransmisores,  como sustancias producidas por las células nerviosas, capaces de alterar el funcionamiento de otras células de manera breve o durable.

Los neuropéptidos son unos de los compuestos químicos naturales responsables de funciones fundamentales como el sueño, la tensión, el apetito, el sexo y que son producidos por los sistemas nervioso y endocrino y que se encuentran en la endorfina.

Esta hormona asocia las sustancias opiaceas producidas por el cerebro. La hipnoterapia ayuda a liberar esta hormona, que actúa de forma parecida a la de la morfina, aliviando problemas de respiración, abatimiento, dolor, etc., que conectan el mundo real de las sensaciones, temores, fobias y sentimientos.

Hay quien opina que desde el punto de vista neurofisiológico, la hipnosis es un estado en que el sujeto está funcionando bajo el predominio del hemisferio cerebral derecho y considera que el sueño fisiológico es otro estado alterado de conciencia, en donde se dan fenómenos similares a los del trance (alucinaciones, pérdida de la noción del tiempo, etc.), que dependen de la actividad del hemisferio derecho. De acuerdo con esta opinión, en la vigilia estamos bajo el predominio del hemisferio izquierdo.

Según el concepto de Morales y Gallego (2001), la hipnosis puede considerarse como un estado transitorio inducido, en el cual el procesamiento de la información de los estímulos tales como  imágenes, pensamientos, respuestas emocionales y sensaciones, puede tener un gran impacto sobre el aprendizaje.

En resumen, no existe pues claridad en el proceso de la hipnosis ni una definición aceptada de manera general. Seguramente en los próximos años, la neurofisiología pueda dar más luz sobre el fenómeno, que si bien no ha sido explicado totalmente, tampoco puede ser negado.  

ANTECEDENTES DE LA HIPNOSIS EN EL HOMBRE

La palabra hipnotismo fue creada en 1848 por J. Braid, para definir ese "estado particular del sistema nervioso, determinado por maniobras artificiales".

Sin embargo el fenómeno de la hipnosis es conocido, bajo diferentes nombres, desde hace más de cuatro mil años en la India, China, Egipto, Grecia y otros lugares del mundo antiguo. Según consta en el papiro de Ebers, ya los antiguos egipcios empleaban esta técnica.

Si aceptamos la definición más aceptada, de que la hipnosis es un estado alterado de la conciencia, entonces se habría practicado desde los orígenes de la humanidad y la cultura, en los ritos mágicos y religiosos o la adivinación de los sueños, en el arte de la profecía y en la medicina antigua, pues sus prácticas favorecían la inducción del trance al concentrar la atención en percepciones sensoriales como sonidos, olores, imágenes y movimientos, que operan como sugestión de situaciones anormales o poco usuales.

Pero el inicio formal e histórico de la hipnosis, ocurrió cuando en 1765 Franz Antón Mesmer realizó los trabajos que lo llevaron a efectuar sus espectaculares curaciones colectivas. Mesmer suponía que las enfermedades eran consecuencia de una "aberración de la armonía orgánica" producida por la concentración inadecuada de un fluido magnético invisible, que se asentaba en el cuerpo humano proveniente del sol, la luna, los planetas, la tierra, los metales y los animales. Mesmer usó la hipnosis y creó la teoría del magnetismo animal.

En 1784, el conde Maxime de Puységur, alumno de Mesmer, que practicaba sus métodos en Bayona de forma altruista, al intentar magnetizar a un joven pastor descubrió fortuitamente, que este, en lugar de mostrar los síntomas habituales de convulsiones, temblores y espasmos, entró en un sueño profundo, en un trance hipnótico. Durante el mismo, el paciente fue capaz de responder a preguntas y de obedecer las órdenes de Puységur, pero al despertar no recordaba nada. Aunque el hipnotismo había sido descrito de alguna manera en la medicina (Paracelso cuenta cómo los monjes del convento de Kärntner distraían a los pacientes con objetos centelleantes durante los tratamientos y en la antigüedad, a partir de Apolonio de Tyana ya se encuentran huellas de procesos hipnóticos), es sin duda Puységur el que incorpora la hipnosis al mundo moderno.

Veinticinco años después que Mesmer presentara sus conclusiones a las Academias científicas de Francia, tuvo renombre el abate José Custodio de Faria (1756-1819), quien tuvo igualmente una vida novelesca que lo llevó al presidio del castillo de If, hecho que aprovechó Alejandro Dumas para hacerlo aparecer en su clásica novela El conde de Montecristi. Faría colocaba delante de sí a las personas que voluntariamente se prestaban a ello y después de reconocerlas ligeramente las aceptaba o rechazaba, para sumirlas en sueño hipnótico y curar sus dolencias. Se hizo famoso sugiriendo en trance hipnótico la transformación del agua en vino. Abrió en Paris un gabinete de magnetismo, en. donde inició un curso público de sueño lúcido, como llamó a su técnica, contrapuesta al mesmerismo y al concepto de fluido magnético. El sueño lúcido era una especie de sugestión terapéutica al cual le veía aplicaciones para la anestesia quirúrgica. Para hipnotizar empleaba una técnica basada en la concentración de la atención y la mirada.

Por su parte,James Braid (1795-1864) que trabajó como cirujano oculista y médico general en Manchester. Fue quien abordó el mesmerismo de manera seria y científica.. En 1841 se vio altamente motivado por el fenómeno de la hipnosis cuando asistió a demostraciones públicas de magnetismo hechas por el frenólogo y magnetizador La Fontaine, famoso en Europa en esa época. Braid asistió para desenmascararlo pues creía que era un charlatán. Sin embargo, lo que encontró fue un procedimiento que desconocía y que se dedicó a estudiar y experimentar.

Comenzó por inducir lo que se conocía como sueño mesmérico utilizando un objeto brillante, de forma esférica, que se colocaba a unos 12 cm. de distancia y 6 cm. de altura de los ojos del enfermo. Sus pacientes, después de mirar fijamente el objeto, caían en un estado de sueño de cierta profundidad al sentir cansancio en los glóbulos oculares y efectuar un parpadeo rápido que daba paso al sueño.  Toda vez que se refería al estado inducido como sueño, creó la palabra hipnotismo para describirlo (del griego hypnos, sueño). Sin embargo, reconoció que existían diferencias sustanciales entre los dos estados. Descubrió algunos de los fenómenos más espectaculares del hipnotismo , como la catalepsia y la analgesia manteniendo al sujeto con los ojos abiertos. Braid empleó el hipnotismo para anestesiar a los pacientes aunque pronto se descubrió esa misma propiedad en el cloroformo y la hipnosis cayó en desuso. Escribió varios libros pero el más importante fue publicado en 1843: Neurohypnology or the Rationale of Nervous Sleep Considered in Relation with Animal Magnetism, (Neurohipnología o la racionalidad del sueño nervioso considerado en relación con el magnetismo animal). Este empleo del hipnotismo para el conocimiento y exploración del psiquismo en la histeria, y aun como medida terapéutica, culminó en la escuela de la Salpêtrière.

Otra figura relevante en el desarrollo de la hipnosis fue el francés Jean Martin Charcot (1825-1893). Fue el más prestigioso neurólogo de su época y uno de sus discípulos fue Sigmund Freud. Encontró la utilidad de la hipnosis como terapia, si bien erró al suponer que los sujetos que padecían de histeria eran susceptibles de ser hipnotizados más fácilmente. Los frutos de sus investigaciones los reflejó en sus libros Los demoníacos en el arte, Lecciones sobre los enfermos del hígado y Lecciones sobre las enfermedades del sistema nervioso, publicados entre 1872 y 1833. De la mano de Charcot, la hipnosis entró de manera solemne y oficial en el terreno médico cuando, en 1882, presentó su propuesta a la Academia de Ciencias, que en tres ocasiones anteriores la había rechazado bajo el nombre de /magnetismo/.

En las décadas de 1860 a 1890 hubo un renacimiento del interés por la hipnosis y los fenómenos oníricos que develaban, por lo menos para la medicina, el nuevo mundo de la cara nocturna, oculta, del sujeto. Charcot se considera como el exponente más importante de la llamada escuela de Salpêtrière, contrapuesta a la escuela de Nancy, pues consideraban que el estado de trance era un estado normal y no patológico o alterado. Esta diferencia conceptual entre estas las dos corrientes duró 20 años e involucró a los estudiantes de Charcot, entre ellos a Freud. Al final de su vida, sin quererlo o sin confesarlo, Charcot coincidió con los puntos de vista de la escuela de Nancy, a la que habían calificado despectivamente como la escuela de provincia.

Más tarde Sigmund Freud (1856-1939), en 1885 viajó a París para completar sus estudios, lo que le permitió ampliar sus conocimientos sobre la hipnosis al trabajar a las órdenes de Charcot en el hospital de la Salpêtrière. También en París recibió la influencia de Bernheim. Esta influencia será capital en el pensamiento de Freud, así como la que recibiró algo más tarde de Breuer (1895-97). Con Charcot se inició en el estudio de la histeria y en la aplicación de la hipnosis como terapia. Gracias a estos estudios Freud descubrió la psicodinamia y exploró por su cuenta los fenómenos de la hipnosis y la catarsis. Después de algunos años de ausencia, en 1889 Freud regresó a Francia, pero esta vez a Nancy, donde pasó varias semanas con el fin de perfeccionar su técnica hipnótica. Sin embargo, la hipnosis como método terapéutico fue rápidamente abandonada por Freud, adoptando la asociación libre como herramienta. De la hipnosis, Freud pasó, a la abreacción y la catarsis, y de allí al psicoanálisis. Freud, trabajó con la hipnosis clásica, donde se proponía que el papel del hipnotizador consistía en inducir en el sujeto un estado en que estuviera receptivo a sus sugestiones, el trance.

Victor-Alphonse-Amédée Dumont Pallier (1826-1899) fue alumno de Claude Bernard, y gracias al encargo de éste para que estudiara los trabajos de Burq, se orientó al estudio de la histeria. Dumont propuso la independencia funcional de los hemisferios cerebrales que, según él, el fenómeno de la hipnosis se presentaba de manera unilateral En 1889 fundó un instituto psicofisiológico y en 1891 la Sociedad de Hipnología, de Psicoterapia y de Psicología.

En 1866, Ambroise Auguste Liébeault (1823-1904) publicó el libro Del Sueño y de los Estados Análogos considerado sobre todo desde el punto de vista de la acción de lo moral sobre lo físico. La obra fue recibida con sarcasmo y rechazo en lugar de interés y hasta se le consideró como charlatán. Su método combinaba las técnicas del inglés Braid con las del abate Faria. Consideraba que el paciente podía concentrar su atención en alguna parte de su cuerpo gracias a la sugestión como causa hipnotizante y no el manejo físico. La escuela de Nancy se origina gracias a su obra, en la que un gran número de figuras importantes del hipnostismo acudieron a él como maestro.  

En 1882, Hyppolyte Bernheim (1840-1919) quien se había mostrado escéptico del hipnostismo, al profundizar sobre los trabajos de Liébeault, transformó sus conceptos y actividades dirigidas a la medicina interna, en favor de la sugestión hipnótica, mediante la cual logró superar personalmente un problema de ciática rebelde. Se opuso a  Charcot y rechazó las teorías fluídicas y magnéticas. Opinó que la modificación del estado de conciencia podía obtenerse en cualquier individuo mediante la sugestión en estado vigila, es decir, sin recurrir a la hipnosis. A este método dio el nombre de "psicoterapia", término que habría de conocer un auge enorme, y cuyo concepto es, sin duda, uno de los principales del siglo XX. En su obra De la sugestión, de 1911, Bernheim considera a la hipnosis entre otras psicoterapias, Freud tradujo al alemán dos de sus obras: De la sugestión y de sus aplicaciones a la terapéutica, en 1889,e Hipnotismo, sugestión, psicoterapia, en 1892.

En resumen, podemos considerar que la hipnosis moderna tiene su origen en los trabajos de Liébault, Berheim y Coué de la Escuela de Nancy y que posteriormente, en los años cincuenta, Milton H. Erickson psiquiatra norteamericano, modificó las técnicas hipnóticas clásicas dándoles un nuevo sentido. Eliminó su formalidad y rituales y desarrolló un estilo de comunicación terapéutica en particular. Sus aportaciones a la hipnosis moderna han sido fundamentales al grado que actualmente la hipnosis moderna lleva su nombre cuando se la llama hipnosis ericksoniana.

DEFINICIÓN DE HIPNOSIS EN LOS ANIMALES

Se han dado muchas definiciones a la hipnosis en los animales. L. Chertok, en 1965, escribió: "Es una conducta caracterizada por la inmovilidad y entumecimiento obtenidos con diversos procedimientos, es decir colocando al animal en una posición o situación poco habitual en él y alterando el curso normal de su relación con el mundo externo"

Muchos autores están en desacuerdo con el término "hipnosis en animales" y emplean el de fascinación o catalepsia.

Opinan que en el caso de los animales es impropio llamar hipnosis a un estado de catalepsia y que debe emplearse el término fascinación. Agregan que la hipnosis es un estado de elevada sugestionabilidad, y que evidentemente los animales no lo pueden tener.

Quienes piensan así, cometen dos errores, por lo menos en el caso del caballo, El primero, por considerar que el trance hipnótico es un estado cataléptico cuando en realidad no produce rigidez muscular, sino que por el contrario, induce un relajamiento absoluto que hace impropio el término catalepsia.

El segundo error es tratar de llamarle fascinación pues fascinar significa engañar, deslumbrar, hechizar. Este término, en la más apropiada de las acepciones, es el efecto de atracción que sufre una persona o cosa, o de hacer "mal de ojo" y ninguna de estas cosas ocurren durante la hipnosis del caballo.

Me parece que las objeciones de algunos investigadores a llamarle hipnosis, sólo obedecen al prurito de segregar al hombre de los animales. Esta posición, equivale a decir que los animales no piensan, que no tienen sentimientos y no pueden tomar decisiones; o a la negativa de llamarle boca al hocico, manos a las extremidades delanteras y personalidad al temperamento del caballo. Creo que tal actitud no ayuda en nada a la sicología ni a la ciencia en general.     

ANTECEDENTES DE LA HIPNOSIS EN LOS ANIMALES

En los animales, la hipnosis tampoco es una práctica nueva. Los antecedentes registrados datan de por lo menos 350 años, mismos que han transcurrido desde el momento en que, en  1646, el erudito jesuita alemán Athanasius Kircher encontró la forma de inducir un estado hipnótico en los pollos, trazando en la tierra una línea recta, la cual tenía como punto de partida el pico de ellos. Con su experimento, Experimentum Mirabile Kircheri, en cierto modo, inauguraba la hipnosis animal, explicándola mediante los conceptos de sumisión e imaginación de la gallina.
Consideraba que el animal era cautivado por influencias magnéticas.

Las ideas de Kircher impactaron a la sociedad científica de finales del siglo XVIII y la primera mitad del XIX. Fue una época en que se realizaban pases para producir la hipnosis en los animales, que influyeron en las ideas de Mesmer sobre el magnetismo animal y que culminaron con su teoría del magnetismo universal. Como ya lo mencioné, Mesmer creía en la existencia de un fluido magnético que podía ser traspasado de una persona a otra mediante la imposición de manos o friegas.

En 1872, J.N. Czermark, afamado fisiólogo checoeslovaco, demostró que para obtener el resultado descrito por Kircher, no se requería trazar la línea sobre la tierra, ya que bastaba con /apoyar delicadamente la cabeza y el cuello del ave, previamente recostada sobre su dorso en un plano más bajo/. Publicó sus trabajos en los cuales, lanzó la hipótesis de que se podía inducir el estado hipnótico en animales, mediante diversas manipulaciones que conducen al sujeto a un estado vecino del sueño. Según él, se trataba de un estado de /inhibición/ que implica "modificaciones" del sistema nervioso.
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Un año después, en 1873, William T. Preyer,  embriólogo conductual y psicólogo infantil, continuó los trabajos iniciados por Czermak, utilizando diversos animales, como conejos, ratones, ardillas, cobayos y gorriones. El procedimiento que empleaba, era el que interpretaba la inmovilidad inducida como un estado de parálisis producida por el miedo, no un estado de hipnosis o sueño, a la cual llegan súbitamente y no por grados. En ocasiones, observó que inmediatamente antes, los animales experimentaban escalofríos, palpitaciones y una respiración irregular.

En 1878, Danilevski opinaba que la hipnosis en los animales era el resultado del miedo que producía un shock emocional hipnótico y la inhibición de los reflejos de defensa. Según él, el hipnotismo en los animales consiste en una parálisis de la voluntad como consecuencia de una restricción gradual de sus movimientos, hasta que el sujeto termina renunciando a la lucha ante una fuerza superior. Danilevski consideraba que el sentimiento de impotencia es más fuerte en animales superiores, por lo que la hipnosis es más completa en ellos. Experimentó con diferentes especies de animales y practicó también la ablación (separación por medios quirúrgicos) de los hemisferios cerebrales.

Un aspecto muy importante de las consideraciones de Danilevski, es que la hipnosis en animales, al igual que en el hombre, es un proceso inducido, aunque no de manera verbal, sino mediante un proceso equivalente.

Max Verworn, en 1898, consideró que la hipnosis animal se produce mediante una excitación de la zona de los reflejos de postura, que provoca una contractura que modifica el mecanismo del reflejo tónico además de una inhibición de la zona motora cortical.

Beard, publicó en 1881 un trabajo sobre el trance y los estados transoides en los animales inferiores. De acuerdo con sus conclusiones, el miedo, pases magnéticos, la fijación ocular, la música o una luz viva, son los medios que conducen al trance hipnótico. La sumisión completa del animal se logra por medio de manipulaciones físicas, la mirada y la voz. Consideraba que el manejador no debe mostrar el menor signo de miedo y que es este sentimiento y no el amor, lo que somete al animal.

Mangold, en 1914, realizó estudios que lo llevaron a concluir que el fenómeno fisiológico en el caso de la hipnosis animal, es similar al de la hipnosis en los humanos y que la única diferencia entre una y otra, es que en el caso de los animales, la "suma de los estímulos aferentes (acciones inductivas) está constituida por excitantes mecánicos, mientras que en el hombre es por influencias psíquicas."/
De hecho, Magnold mantiene una frontera demasiado rígida entre factores psíquicos y factores físicos.

También Ivan Petrovich Pavlov (1849-1936), fisiólogo ruso discípulo de Ivan Sechenov y ganador del Premio Novel en 1904, consideró que la hipnosis animal es similar a la humana y la describe  como un estado intermedio entre la vigilia y el sueño. Según él, las dos se basan en el mismo mecanismo de inhibición cortical y considera que la hipnosis comprende tres fases llamadas hipnoides:

1.- de igualación.- en esta fase, todos los excitantes condicionados, fuertes y débiles actúan de igual forma.

2.- paradójica.- En este caso, el excitante fuerte provoca una reacción débil y el excitante débil provoca una reacción fuerte.  

3.- fase ultraparadójica.- En esta fase es posible obtener una reacción por un estímulo negativo. El estímulo negativo es uno ante el cual las células cerebrales no reaccionan en estado de vigilia.

Freud por su parte, también pensó que el estado hipnótico consiste en una especie de parálisis de la voluntad y de los movimientos y que esta particularidad se provoca en los animales por medio del terror.

Svorad admite la identidad fisiológica tanto de la hipnosis en animales como en humanos, pero se niega a utilizar el término de hipnosis para los animales. De acuerdo con él, los dos estados son de carácter inhibidor, pero en el animal, la inhibición empieza y termina en la zona subcortical y no en la zona cortical como en el hombre. Para Svorad, la hipnosis es un fenómeno humano por el hecho de que se obtiene, las más de las veces, por medios verbales. Estos conceptos han sido esclarecidos por numerosos experimentos en animales y en el hombre, donde en el trence hipnótico es más importante el tono de la voz, que el significado de las palabras, como en el caso del hipnotismo de personas que no entienden el idioma del hipnotizador.

Numerosísimos experimentos pues han confirmado la susceptibilidad de diferentes animales a la hipnosis, donde quizás las aves ocupan el primer lugar. Granone, en 1989 escribió: "el ave camina tranquilamente picoteando el rastro de alimento hasta llegar a la línea, de donde no se mueve más. Interrumpe el picoteo de los granos que están delante de él, en fila y se queda en estado cataléptico en modo tal, que nos podemos acercar sin que tienda a escapar, levantarle una pata y hacerlo que se mantenga de pie con una sola pata."

El mismo estado hipnótico puede ser inducido en otros pájaros y en muchos más
animales invirtiéndolos sobre el dorso y abandonándolos en tal posición.

El resultado que se deriva es una condición de relajamiento muscular unida a variaciones del ritmo cardíaco y respiratorio, inmovilidad y tal vez una levísima movilidad de los ojos que en algunos casos pueden permanecer entornados o cerrados, como reducida respuesta a los estímulos externos.

Actualmente, son cada vez más frecuentes las experiencias con cocodrilos y tiburones, que incluso aparecen en programas televisivos.

Sin embargo aún en la actualidad, es bien poco lo que se sabe sobre los procesos fisiológicos y mentales que ocurren durante la inducción del trance hipnótico en los animales. En el caballo, la información prácticamente no existe, tal vez por la propia naturaleza de las acciones que se requieren para producir el estado hipnótico en un animal tan fuerte que siempre ha resultado difícil de manejar.
LA HIPNOSIS ENTRE ANIMALES

Algunos autores mencionan casos de hipnosis que unos animales ejercen sobre otros, generalmente sus presas.

Ivano Marturolo sostiene que es conocido que algunos reptiles y aves rapaces ejercen condicionamientos hipnóticos sobre sus posibles presas, las que, aún advirtiendo la inminencia del peligro, se encuentran en la imposibilidad de poderse sustraer a la agresión mortal.

Varios investigadores incluyen en el fenómeno de la hipnosis, a aquel estado conocido con el termino /inmovilidad técnica/, que empuja a numerosos animales a permanecer parados o a fingirse muertos (death feigning) cuando se encuentran a una distancia cercana del enemigo. El depredador, en efecto, reconoce y expresa al máximo su agresividad si la víctima está en movimiento, mientras que frente al fenómeno inverso parece entrar en una especie de inhibición. Los estudiosos de lengua inglesa lo denominan /loss interest in the prey/  -Pérdida de interés en la presa-.

F.Granone distingue entre la hipnosis y la muerte fingida (también citada por él como acinesia o privación de movimiento), por ser mecanismos fisiológicos diferentes. De acuerdo con Granone, en el segundo caso, la manifestación está caracterizada por la inmovilidad, rigidez muscular, cerrado intermitente de los ojos y reducción del ritmo cardiaco. Pero en este contexto existe una cierta relación con el mundo exterior, ya que apenas el depredador se aleja, el animal se pone rápidamente en fuga. En cambio, cuando una culebra comienza a encandilar a una pequeña ave hipnotizándola, teniendo la oportunidad de huir, no puede sustraerse al ataque enemigo.

Abundan los reportes populares de aves que frente a una culebra que la mira fijamente, sólo atina a saltar en un pequeño círculo de rama en rama frente a ella. También son muchas las creencias rurales sobre el "poder adormecedor" del vaho de los coyotes que inmoviliza a las aves de corral para atraparlas sin mucha bulla que pueda despertar al granjero. Otro tanto se atribuye a la penetrante mirada de las comadrejas.   

PERO ¿QUÉ OCURRE DURANTE EL TRANCE HIPNÓTICO EN ANIMALES?

Existen varias teorías explicativas para el fenómeno de la hipnosis en los animales. Generalmente Se ubican desde tres puntos de vista diferentes:

1.- Emocional. Se refiere a emociones como el miedo y la sumisión como los motores de la inducción del trance hipnótico. Está referido principalmente a la explicación de la inmovilidad  de la presa por influencia del depredador.

2.- Neurofisiológico. Como lo vimos en el caso del hombre, incluye aspectos como el reflejo tónico, las inhibiciones cortical y paroxismal, la actividad glandular y la vasomotora entre otros.

3.- Biológico. En este campo se ponen en juego conceptos como la reacción adaptativa expuesta por Pavlov según la cual, el trance hipnótico es un reflejo de autoconservación de carácter inhibidor. Recordemos que para Pavlov el proceso se basa en el temor. Otro ejemplo es el concepto de Prayer sobre la simulación de la muerte de los insectos. Savorad sostiene, sin embargo, que las pruebas del significado ecológico de la hipnosis son raras.

Kubie y Margolin, (1944)  han intentado conciliar los puntos de vista fisiológico y psicológico en la explicación de la hipnosis, relacionando la interpretación pavloviana y la interpretación psicoanalítica, aunque han insistido en la distinción entre la inducción de la hipnosis y el estado hipnótico propiamente dicho.

Gill y Brenman, apoyados en el punto de vista de Kubie y Margolin, opinan que la hipnosis comprende dos factores: 1.- la transferencia y 2.- los procesos sensoriomotores. Para ellos, la hipnosis comprende una parte importante de manipulación física, de restricción de la actividad sensoriomotriz e ideacional.

Según su concepción, el manejador provoca la hipnosis por dos mecanismos simultáneos. Uno de ellos, el que actúa sobre las pulsiones infantiles, en tanto que el otro reduce el campo sensoriomotriz e ideacional.

De acuerdo con León Chertok, cuando nos elevamos en la escala animal, a consecuencia de un desarrollo del psiquismo, los factores emocionales (que intervienen ya sin duda en forma elemental en los animales inferiores) desempeñan un papel cada vez mayor en la inducción de la hipnosis. Dicho esto, inclusive en el hombre, la restricción sensorial, en cuanto tal, sigue siendo importante. Así, pues, en todos los casos, un ser vivo necesita una corriente de intercambios con el mundo exterior, y si esta corriente es interrumpida o alterada, el ser en cuestión reacciona adoptando una /actitud regresiva/. Y esto es precisamente lo que se produce tanto en la hipnosis animal como en la hipnosis humana, y es en esta comunidad de situaciones en la que descansa la similitud fundamental de las dos formas de hipnosis."

¿PARA QUÉ SIRVE LA HIPNOSIS EN EL CABALLO?

Pareciera que el caballo tiene la mente en blanco, aunque tal hecho no es exactamente cierto, pero si lo es que el equino, como el humano, al caer en el trance hipnótico, desde sus niveles más someros, hace a un lado sus preocupaciones y temores que le permite lograr ese estado de tranquilidad y bienestar característico del trance hipnótico.

Esta característica, aunada a la de ser, aún en el caballo, un estado de intensa sugestionabilidad del subconsciente, por medio de la hipnosis es posible desarrollar un programa guía con diferentes objetivos que se orientan desde el terreno de la educación, hasta el de la insensibilización a estímulos atemorizantes.

Bajo sus efectos, la reserva de inteligencia y la concentración que se obtiene mediante el trance que normalmente no están a nuestro alcance en estado de vigilia, multiplica las posibilidades de comprender, aprender y aceptar la colaboración con el hombre.

Sin embargo, es indudable que es en el campo de la insensibilización donde la hipnosis en el caballo alcanza su mayor utilidad, al menos la que hasta hoy he podido concluir.

Podemos enumerar los posibles beneficios que no arroja la inducción del trance hipnótico en los siguientes:

1.- Actitud Mental Positiva. Si se realiza correctamente, la hipnosis desarrolla una actitud positiva que permite al caballo cambiar favorablemente su actitud hacia el manejador y a las actividades a que se destina. También lo hace hacia el medio en el que vive, incluyendo a otras personas, caballos y objetos. El motor fundamental de este efecto, es el estado de bienestar, confianza y paz que alcanza durante el trance y con el cual, procediendo correctamente, se relaciona al manejador, los objetos y las maniobras. El caballo no olvidará ese vínculo con lo agradable, a menos que en estado normal de conciencia se le vuelva a hacer desagradable.   

2.- Hipersugestibilidad. Durante el estado de hipnosis, siendo una criatura sumamente sensible, el caballo incrementará su capacidad de concentración y fijación en la acción de enseñanza o insensibilización que es llevada a cabo. Las acciones del manejador y sus características personales penetran al fondo mental de forma más eficiente. De esta manera, se logra modificar sus impulsos y tendencias evitando la inseguridad y el nerviosismo. Gracias al estado de hipersugestibilidad logrado por la hipnosis, es posible moldear sustancialmente la personalidad del animal y relacionarlo más estrechamente al manejador.

3.- Hábito de receptividad.- Gracias a este efecto y siempre que el caballo se siga manejando de manera natural, el resultado de la sesión mantendrá sus efectos indefinidamente, evitando la resistencia al cambio, formando nuevos hábitos y conservando el de mantenerse receptivo y dispuesto a aprender nuevas cosas.

4.- Liderazgo. La inducción del trance reafirma el liderazgo del manejador sobre el caballo, siempre y cuando la inducción se realice de la manera descrita, carente de agresividad y más aún, de violencia. En casos extremos, donde los caballos tienen una personalidad extraordinariamente dominante, o que han aprendido muy eficientemente a resistirse a los procedimientos comunes para el establecimiento del liderazgo, la inducción del trance hipnótico resulta indispensable, como la más completa expresión del control de su cuerpo y mente.

5.- Superación de resabios. Es extraordinaria la respuesta a la eliminación de resabios comúnmente llamados mañas, generalmente perniciosas y peligrosas para el jinete o manejador, desde las actitudes de huida, hasta los casos de caballos rebeldes y agresivos considerados indomables. 

6.- Insensibilización. En el caso de los caballos, la hipnosis también puede emplearse para tratar de manera eficaz estados de ansiedad y nerviosismo, que en algunos casos pueden ser considerados como patológicos. El caballo es capaz también de experimentar /angustia/ y /depresión/, que de manera muy similar al caso del hombre, lo conduce a estados de /tensión/ que le impiden participar eficientemente en las actividades a que lo destina el humano. En estos casos, la hipnosis adquiere el carácter de terapia que permite superar eficientemente fobias a:

6.1.- Diferentes objetos, como es el caso de trozos de plástico, lonas, bolsas, máquinas, ruidos, arreos, imágenes intimidantes, colores.

6.2.- Lugares asociados a experiencias negativas o desagradables.

6.3.- Acciones necesarias como el manejo veterinario, el trabajo del herrero, la colocación de cabezadas, frenos, la tensión del cincho y la manipulación del cuerpo, especialmente orejas, maslo, orificios corporales, extremidades, etc.

Relacionado con el liderazgo y la superación de fobias, he podido constatar que el caballo, después de la sesión hipnótica se deja conducir con más eficiencia y suavidad, confiando más en el jinete o manejador y sin mostrar desconfianza a objetos y lugares, aunque nunca los hubiera encarado antes. Se eliminan resistencias a dirigirse a determinados lugares, saltar cualquier tipo de obstáculos, ingresar en remolques y demás lugares cerrados, invadir el espacio del manejador. Se mueve con más resolución y soltura y es más fácil distender sus músculos para flexibilizar su cuerpo.

7.- Seguridad.- En el caso de caballos tímidos, la hipnosis les da seguridad en sí mismos y reafirma la confianza en el líder. Su actitud es más calmada ya sea que se encuentre solo en su caballeriza o corral, o bien que esté siendo montado o conducido de mano.

No creo necesario mencionar que durante el tratamiento de insensibilización, se debe recurrir al procedimiento de Aproximación y Repliegue Gradual, con la finalidad de no producir efectos contrarios.

8.- Salud. Aunque no es un aspecto que haya valorado directamente, considero que si en el hombre la hipnosis incide favorablemente en el sistema inmunológico, potenciándolo como efecto de su gran relajación, en el caballo deben ocurrir procesos similares al mejorar la función cardiovascular y del sistema nervioso simpático-parasimpático. Es un excelente tema de investigación, que sugiere comenzar por elaborar un registro de los signos vitales de los caballos antes y después de ser inducidos al trance hipnótico.

Como conclusión a este tema, quiero advertir que la experiencia me ha demostrado, que lo que puede lograrse mediante la hipnosis en el campo de la concentración, confianza, disposición, superación de fobias, fortalecimiento del vínculo afectivo, etc. se pierde en un instante en cuanto el caballo es manejado nuevamente de manera tradicional. Por ello, el recurso de esta valiosa herramienta de arrobamiento no es nada, ni sirve de manera duradera, sin la protección posterior que le da el MNC.

Dicho de otra manera, el trance hipnótico puede producir una transformación favorable de la conducta equina, que debe conservarse para que sea la base de un desarrollo que fructificará bajo los principios del MNC.    
FORMA DE INDUCIR LA HIPNOSIS EN EL CABALLO

Metodología

Las experiencias de quienes se han dedicado al estudio de la hipnosis, tanto en el hombre como en los animales, coinciden en mencionar que en el caso del primero, ésta se realiza mediante la sugestión verbal, mientras que en los animales, se logra a través de excitantes mecánicos  manipulaciones físicas, excitación de la zona de los reflejos de postura,  restricción gradual de sus movimientos, diversas manipulaciones, imposición de diversas posturas, etc. es decir, mediante el manejo del cuerpo del animal, llamado componente somático, que inicia con la especulación de Mesmer sobre el "magnetismo animal". Este procedimiento tiene mucho fondo en el estudio de formas extraverbales de relación entre el hombre y los animales y abre una interesante perspectiva entre los hombres mismos. 

Existen diferentes formas de inducir la hipnosis en los animales. Esencialmente, todas ellas desactivan la mente lineal consciente, moderando temporalmente la marcha de los procesos del pensamiento normal y concentrando la percepción mental. Esto coloca al cuerpo y a la mente en una mejor disposición para recibir sugestiones.

Todos los métodos de inducción de la hipnosis son técnicas de concentración.

Su función es ayudar a la mente a realizar la transición desde la conciencia exterior activa hasta un estado más tranquilo, más interior, que es el estado inconsciente también conocido como nivel alfa.

Condiciones

Para lograr el objetivo, se requiere de un ambiente cómodo y seguro que haga sentir confortable al animal. Por otra parte, debe ser suficientemente controlado para evitar en lo posible su distracción.

Algunas de las condiciones necesarias para lograr el objetivo son las siguientes:

Seguridad.- El caballo debe sentirse seguro, con confianza y protegido. La sesión lo debe producir en un estado de bienestar y seguridad, disminuyendo los sentimientos negativos.

Relajación psicofísica.- El caballo se debe sentir muy relajado física y mentalmente, sin dar muestras de querer abandonar el estado de trance.

Concentración relajada.- Durante el trance hipnótico, el caballo deberá ser capaz de concentrarse en la acción del manejador. Es posible probar el grado de aislamiento del medio y la pérdida de interés en los estímulos externos.

Receptividad.- Conforme es manejado, el caballo incrementará su receptividad y se dejará llevar por las acciones del manejador dejándolo actuar.

Manejo.- El proceso completo debe realizarlo una sola persona (el líder), sin más implementos que la jáquima y el ronzal, sin importar la raza, el tamaño y peso y el nivel de adiestramiento del caballo. Frecuentemente representan más dificultad los caballos pequeños (como en el caso de un falabella de 70 kg. de peso, que en una ocasión me tomó más tiempo que cualquier Hannover con 10 veces más su peso). Tampoco importa si el caballo ya ha sido manejado con anterioridad o si es la primera vez que se tiene contacto con él. La razón de estas aseveraciones, es que el propio caballo es quien realiza las cosas, no el que lo maneja (concepto /sujeto vs objeto/). El humano, en el MNC, se concreta a explicar al caballo lo que se espera de él, mientras éste ejecuta las sugerencias.

Fases del estado hipnótico en el caballo

El trance hipnótico consta de tres fases:

1.- inducción
2.- empleo del trance
3.- salida del trance

1.- Inducción. Es entrar en trance. Se refiere al medio por el cual cambiamos desde un estado de alerta normal a la situación de ensueño. En el caso de los humanos, la esencia de la inducción a un trance es lograr que la mente consciente se concentre en algo, con lo que el inconsciente cumple un fin propuesto. En el caso del caballo, las fases del trance hipnótico son las mismas, pero la forma de inducirlo es diferente. Con él, no se puede emplear la sugestión mediante el significado de las palabras para hacerlo sentir confortable y seguro, tampoco para conseguir su concentración en una idea fija, sin embargo, podemos crear el ambiente propicio mediante el siguiente procedimiento:

1.1.- hacerle sentir nuestra intención de conseguir un estado de relajamiento y tranquilidad. Esta condición requiere controlar:

1.1.1.- confianza en el manejador lograda a través del liderazgo obtenido previamente.

1.1.2.- control de sus movimientos, estado de reposo y espacio vital, como preparación para el control total de su cuerpo. 

1.1.3.- control de su cuerpo llevándolo suave y voluntariamente a la posición apropiada. Se debe evitar la restricción de movimientos mediante la fuerza, de lo contrario, la inducción no tendrá lugar o se hará por medio del temor, causando el efecto contrario del deseado.

1.1.4.- descanso, bienestar y tranquilidad, logrados mediante el goce absoluto de su libertad para poderse mover a voluntad (no estar amarrado); se le deben prodigar caricias mediante frotamiento mientras se le habla suavemente. Cobra importancia capital que el emisor sea plenamente identificado como su líder, con la finalidad de infundir fácilmente la confianza necesaria para lograr el relajamiento completo y la superación de diferentes fobias.
1.1.5.- colocación del caballo en la postura no habitual en él, procediendo con suavidad sin atemorizar al animal.
1.1.6.- continuación del relajamiento hasta completar el proceso de inducción alcanzando el relajamiento total.     

1.2.-  Crear un ambiente cómodo y seguro que haga sentir confortable al animal. Buen piso, tranquilidad en su derredor, lejanía de multitudes, ausencia de ruidos a volumen elevado, etc.

1.3.- Lograr en el caballo una actitud de pasividad, de /estar, no ser/, en que el caballo permita que se le maneje sin oponer resistencia y que no manifieste interés en tomar decisiones por sí mismo. Esta condición se logra, por supuesto, con el liderazgo.

2.- Empleo del trance, que es el uso del estado alterado de la conciencia con el fin deseado. Es la etapa de identificación, relación, aprendizaje o insensibilización, bajo los principios del MNC.

3.- Salir del trance, que es regresar del estado, alterado al estado normal de conciencia. Se logra mediante una palmada o en el caso de trances más profundos, se debe regresar al caballo a la posición de acostado de lado. Es importante disponer del tiempo necesario para que la salida del trance no sea apresurada y desagradable. De hecho, es preferible que el caballo vaya saliendo solo del estado hipnótico, con el tiempo que sea necesario. 

Proceso

Quiero repetir, por notable, que el proceso de inducción de la hipnosis en el caballo, es pues, la suave colocación del animal en una postura poco usual en él. Hemos leído sobre la forma en que se produce la hipnosis en aves y roedores, sin embargo, actualmente se hipnotiza a tiburones y cocodrilos poniéndolos en posición vertical con la cabeza hacia la superficie o bien hacia el fondo, aunque la postura que parece mostrar mayores efectos inductivos del trance hipnótico, es con el vientre hacia arriba. En el caso de tiburones, el estado hipnótico permite realizar una incisión en su vientre para colocar un radiotransmisor y posteriormente suturar la herida, sin que el animal se resista o parezca sufrir dolor.

En el caso del caballo, el excitante mecánico es la posición de recostado sobre su lomo y con las patas hacia arriba (decúbito dorsal). Al hacerlo, tiene lugar esa relación extraverbal que sustituye a la sugestión mediante el significado de nuestras palabras, pero que causa el mismo efecto.

Sin embargo, esta relación extraverbal requiere de lo que se conoce como factor de simpatía, que explica la razón de que algunos animales son más fácilmente hipnotizables que otros o que algunas personas parecen tener más habilidad o una mejor aptitud para hacerlo.

Es importante tener en cuenta que en el caso del caballo, el componente somático del factor de simpatía lo determina el establecimiento del liderazgo.

Me refiero a que la habilidad para hipnotizar al caballo depende de la eficiencia con que controlemos su cuerpo antes de intentar colocarlo con el vientre hacia arriba. Es como prepararlo sicológicamente previamente, para que permita realizar la maniobra y pueda relajarse profundamente experimentando ese estado de bienestar y paz que determina la disociación de las funciones corporales y las mentales.

Pero establecer el liderazgo significa, para muchas personas, /doblegar físicamente/ al caballo, en lugar de hacerse merecedores de su confianza y de su voluntad. Existe una diferencia sustancial en el concepto de liderazgo como lo entienden los humanos y de cómo lo hacen los equinos. Los humanos, normalmente consideran que ser líder es dictar órdenes, aprovechar oportunidades en su favor, tener servidores, en suma, ejercer el poder y beneficiarse materialmente de él. Para los caballos, el liderazgo significa compañerismo, solidaridad, empatía y sacrificio. Curiosamente, los líderes entre los humanos, comienzan su vida de relación con los mismos principios que prevalecen en la sociedad equina, sin embargo, a diferencia de estos, terminan siendo verdaderos tiranos, aunque podemos señalar honrosas pero muy contadas excepciones, que, en todo caso, confirman la regla.

Así que debemos entender el liderazgo sobre el caballo, como aquel /al que se somete por su propia voluntad y con la clara convicción de que esa relación corresponde a la de  una sociedad ventajosa para él/, en lugar del concepto tiránico del término. El factor simpatía pues, tiene componentes somáticos y sicológicos que sólo corresponden al tipo de inducción que describo. Y que se identifica con el MNC,  no con el tradicional.

Debo mencionar que aunque en la hipnosis del hombre tiene preponderancia la inducción por medio de la sugestión fundada en el significado de las palabras, tiene también gran relevancia  el tono de voz.  En el caso del caballo este factor tiene mayor importancia, no sólo cuando se le induce el trance hipnótico, sino en cualquier momento de nuestra relación con él. Debemos tener presente que la comunicación verbal importa no sólo por el significado de las palabras (el caballo es capaz de comprender unas 40 palabras y sonidos específicos), sino por el /tono/ de nuestras expresiones. Lo importante en este caso, lo que sugestiona, no es lo que se dice, sino cómo se dice.

En cierta forma, yo refuto la concepción dicotómica de la inducción de la hipnosis, en cuanto a que en el hombre el excitante es la sugestión, mientras que en los animales el excitante solamente es mecánico. Considero que en ambos casos, por lo menos en lo que respecta al caballo, tienen relevancia los dos medios.

Albert Meherabian, antropólogo de profesión, determinó que la información que extraemos de una conversación nos llega en un 7% por el significado de las palabras, un 38% por el tono de voz y un 55% por el lenguaje corporal. (1)

Pero por otra parte, es innegable que el tono de nuestras expresiones es una forma de sugestión y que sin lugar a dudas, juega un papel muy importante para lograr la inducción del trance hipnótico aún en el caso del caballo.

Es en este aspecto que, como lo anticipé, de la misma forma que nosotros tomamos las opiniones según de quien vienen, el caballo sólo aceptará apropiadamente la sugestión emitida por su líder.

En este mismo tema, adquiere enorme relevancia un nuevo concepto que tiene aplicación indispensable en el MNC: La sintonía.

Siendo un tema tan importante, quiero tomar varias citas de Sergio Valdivia,
relevante postulante del la PNL (Programación Neurolingüística), que aunque las refiere a los humanos, es perfectamente aplicable a la relación hombre-caballo:

"Cuando dos personas están en sintonía, la comunicación parece fluir; tanto sus cuerpos como sus palabras están en armonía. Lo que decimos puede crear o destruir la sintonía, pero eso forma sólo el 7 por ciento de la comunicación. La gente de éxito crea sintonía, y la sintonía crea credibilidad. Al igualar y reflejar el lenguaje corporal y la tonalidad, podrás ganar muy rápidamente sintonía con casi cualquiera." (2)

Valdivia, a la vez que fundamenta la importancia del lenguaje corporal en comparación al verbal para armonizar la relación, destaca la importancia que tiene la sintonía para lograr una vinculación exitosa. Yo agregaría que la sintonía no sólo crea credibilidad, sino también confianza, respeto y sentimientos positivos entre el manejador y el caballo y prepara el terreno para la relación más productiva. Es evidente que la violencia (no la firmeza), corrompe o vicia dicha relación, que de esa manera termina por caer en el terreno tradicional.

Más adelante Valdivia escribe: "La sintonía es el contexto total que rodea al mensaje verbal. Si el significado de la comunicación es la respuesta que provoca, conseguir la sintonía es la habilidad para provocar respuestas." (3)

En esta idea se plantea claramente la importancia de la comunicación (con sintonía) para ser eficiente en el manejo del caballo.

Pero Valdivia vierte los conceptos más importantes cuando plantea la necesidad de ver el mundo desde el punto de vista del caballo y el verdadero sentido del liderazgo. Es magistral cuando expone que para dirigir debemos compartir y modificar nuestra propia conducta para hacerla coincidir con la de los caballos:

"Los mejores profesores son aquellos que establecen una sintonía y entran en el mundo del que está aprendiendo; de esta forma es más fácil para el alumno acceder a una mejor comprensión de la materia o habilidad. Se llevan bien con sus estudiantes, y la buena relación hace la tarea más sencilla. En PNL esto se llama compartir y dirigir. Compartir es establecer un puente mediante la sintonía y el respeto. Dirigir es cambiar su propia conducta para que la otra persona le siga; el liderazgo no funcionará sin sintonía."(4)
Lo verdaderamente sorprendente, es la coincidencia de conceptos de alguien que cuando escribió estas ideas, no pensó en el caballo y su relación con el humano y sin embargo encuentran aplicación exacta y completa con el planteamiento del MNC, su filosofía, su necesidad de experimentar empatía y sus objetivos generales.

Concluyo este tema con una aportación más de Valdivia que ya no comentaré:
"Compartir es una habilidad general de la sintonía que empleamos cuando discutimos sobre intereses comunes, los amigos, el trabajo o nuestras aficiones. Si el puente está construido, la otra persona te seguirá en los cambios que induces. Esta forma de compartir y dirigir emocionalmente es una poderosa herramienta a la hora de aconsejar, así como en las terapias.

Consigues la intimidad apreciando lo que la gente dice; no es necesario que estés de acuerdo con lo que digan. Una buena manera de hacerlo es eliminado la palabra 'pero' de tu vocabulario; reemplázala por 'y'. 'Pero' puede ser una palabra destructiva, implica que has escuchado lo que han dicho, pero... tienes objeciones que rebajan su valor. Compartir y dirigir son ideas básicas en la PNL; tienen en cuenta la intimidad y el respeto por el modelo del mundo de la otra persona. Asumen una intención positiva, y es una manera poderosa de encaminarse hacia un acuerdo o una meta compartida. Para compartir y dirigir de forma efectiva, se debe prestar atención a la otra persona y ser lo bastante flexible en la conducta propia como para responder a lo que se ve y oye. En cuanto a la hipnosis, es fundamental establecer una sintonía entre hipnotizador e hipnotizado. El terapeuta debe compartir con él y luego dirigir su proceso de cambio hacia una reacción más favorable hacia las experiencias que le toque vivir."

El Camino Equivocado

Ya mencioné repetidamente, que para lograr la apropiada inducción del trance hipnótico en el caballo, debemos partir de su sometimiento voluntario que posibilite su manejo corporal gradual y sin resistencia. Establecer el liderazgo nos garantiza la clara comprensión de lo que se le pide, así como su cooperación voluntaria para que vaya modificando la posición de su cuerpo, primero abatiendo la cabeza, luego flexionando sus rodillas hasta hincarlas en el suelo, para después derribarse de costado y permitir que se le coloque finalmente en la posición desencadenante del trance hipnótico, que es acostarlo sobre su dorso.

Realizado de otra forma, el proceso de manipulación previa y de colocación después, se realiza por la fuerza y no se logra el relajamiento del animal.

Generalmente esta acción equivocada termina por invertir los resultados conduciendo al caballo a reafirmar su liderazgo sobre el humano y aprendiendo a resistirse cada vez con mayor eficiencia.

Si no se domina el procedimiento, la recuperación de los errores se hace imposible y en lugar de beneficiar la conducta del caballo la empeora. Si la finalidad de inducir la hipnosis es la eliminación de resabios o la modificación de conductas inapropiadas, el resultado será la reafirmación de la resistencia y la convicción (en el caballo) de que no será cambiada nunca. Posteriormente a esos intentos fallidos, tal vez el esfuerzo del especialista pueda ser inútil.

Proceder con violencia atando al caballo a cualquier lugar, recurrir a la ayuda de otras personas, derribar al caballo amarrando sus extremidades o empleando sustancias químicas inyectadas, puede, además de ser peligroso, resultar contraproducente pues el caballo estará conciente de que se le obligó a ceder. De esta forma, el caballo no superará ningún resabio ni modificará su conducta pues la acción vicia el proceso de relación, en lugar de incrementar la confianza y los lazos afectivos hacia él.

El procedimiento agresivo (explicado por Prayer: "agarrarlos bruscamente y soltarlos progresivamente"), es el causante de la opinión compartida por Danilevski, Prayer, Beard, Freud y varios más, que consideran que es el miedo y no la confianza, el que determina la inducción del estado hipnótico en los animales. En mi opinión, si el manejo del caballo no se hace con base en los principios del MNC, se  corre el riesgo de intimidar al caballo, hecho que puede constatarse si al incorporarse, el animal se aleja del manejador en lugar de buscar su compañía o por lo menos esperar calmado a que él se le acerque.

Seguramente esta actitud es la "reacción atávica de conducta regresiva"  desencadenada por el "antiguo mecanismo filogenético" que impulsa al caballo a caballo a huir a que se refiere Svorad.

Manejado por la fuerza, al incorporarse, el animal puede parecer más accesible y tranquilo, incluso, puede permitir un manejo que no tenía éxito antes del proceso, sin embargo, habrá de minar su mayor virtud: /la nobleza/. El procedimiento violento, al igual que el resto del manejo tradicional, habrá de envilecer su personalidad y hará de él un esclavo rebelde que aparentemente se somete cuando se le logra atemorizar, en lugar de un compañero voluntario y feliz.
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