José Hernández
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MARTÍN FIERRO

POEMA ARGENTINO
SEGUNDA PARTE
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Dende ese punto era juerza
Abandonar el desierto,
Pues me hubieran descubierto;
Y aunque lo maté en la pelea,
De fijo que me lancean
Por vengar al indio muerto.

A la afligida cautiva
Mi caballo le ofrecí.
Era un pingo que adquirí,
Y dondequiera que estaba,
En cuanto yo lo silbaba
Venía a refregarse en mí.

Yo me le senté al del pampa.
Era un escuro tapao.
Cuando me hallo bien montao,
De mis casillas me salgo;
Y era un pingo como galgo,
Que sabía correr boliao.

Para correr en el campo
No hallaba ningún tropiezo.
Los ejercitan en eso
Y los ponen como luz
De dentrarle a un avestruz
Y boliar bajo el pescuezo.

El pampa educa al caballo
Como para un entrevero.
Como rayo es de ligero
En cuando el indio lo toca;
Y como trompo en la boca,
Da güeltas sobre de un cuero.

Lo varea en la madrugada;
Jamás falta a este deber.
Luego, lo enseña a correr
Entre fangos y guadales
Es cuanto se puede ver.

En el caballo de un pampa
No hay peligro de rodar,
¡Jue pucha!, y pa disparar
Es pingo que no se cansa.
Con prolijidá lo amansa
Sin dejarlo corcoviar.

Pa quitarle las cosquillas
Con cuidao lo manosea;
Horas enteras emplea,
Y por fin solo lo deja
Cuando agacha las orejas
Y ya el potro ni cocea.

Jamás le sacude un golpe,
Porque lo trata al bagual
Con paciencia sin igual;
Al domarlo no le pega,
Hasta que al fin se entrega
Ya dócil el animal.

Y aunque yo sobre los bastos
Me sé sacudir el polvo,
A esa costumbre me amoldo:
Con paciencia lo manejan
Y al día siguiente lo dejan
Rienda arriba junto al toldo.

Ansí, todo el que procure
Tener un pingo modelo,
Lo ha de cuidar con desvelo,
Y debe impedir también
El que de golpes le den
O tironén en el suelo.

Muchos quieren dominarlo
Con el rigor y el azote,
Y si ven al chafalote
Que tiene trazas de malo,
Lo embraman en algún palo
Hasta que se descogote.

Todos se vuelven pretextos
Y güeltas para ensillarlo.
Dicen que es por quebrantarlo,
Mas compriende cualquier bobo
Que es de miedo del corcovo
Y no quieren confesarlo.

El animal yeguarizo
(Perdonenmé esta alvertencia)
Es de mucha conocencia
y tiene mucho sentido;
Es animal consentido;
Lo cautiva la pacencia.

Aventaja a los demás
El que estas cosas entienda.
Es bueno que el hombre aprienda,
Pues hay pocos domadores
Y muchos frangoyadores
Que andan de bozal y rienda.

....
José Hernández publico la segunda parte
de Martín Fierro en 1878.













Pingo:  Caballo


refregarse: Frotarse

pampa: Se dice del individuo de un pueblo amerindio de probable origen tehuelche, que habitó la llanura del centro argentino


boliao: Con las patas trabadas por las boleadoras: Instrumento compuesto de dos o tres bolas de piedra u otra materia pesada, forradas de cuero y sujetas con sendas guascas, que se arroja a las patas o al pescuezo de los animales para aprehenderlos





entrevero: Choque y confucion de dos cuerpos de caballeria,a que siempre se llegaba en el guerrear con los indios.
trompo en la boca..: Con esta expresión se quiere dar a entender que da piruetas muy cerradas.

varear: Entrenar liviano al caballo. Mover el caballo. Ejercitar un caballo para la carrera.

guadal: Extensión de tierra arenosa que, cuando llueve, se convierte en un barrizal.
















bagual: Potro o caballo no domado










toldo: Tienda de indígenas, hecha de ramas y cueros










chafalote: Caballo pesado en su manera de andar, groserote.
embraman/embroman: Atan






corcovo:  Salto que dan encorvando el lomo


animal yeguarizo: Caballo









frangoyador: Persona frangollona. Se le dice al domador de poco merito entre los gauchos.
andan de bozal y rienda: Con esta expresión se intenta menospreciar el enfreno con bozal sin haber dado el salto a freno rígido.